Sólo dos escuelas imparten educación especial a sordos

Sólo dos planteles en Morelia imparten una educación especial dirigida a los sordos, en un escenario donde bajo el termino de inclusión se les incorpora a esquemas donde la atención además de no ser especializada y centrada en la persona, carece de técnicas adecuadas para su rehabilitación.

Blanca Pérez Morales y Montoya, psicóloga de la Escuela de Audición y Lenguaje “Lic. Benito Juárez”, señaló que bajo el nuevo esquema aplicado en la educación con el rubro de inclusión se reciben a menores en planteles cercanos a sus domicilios, aunque no sean estrictamente especializados.

-¿Se puede hablar de educación especial con este modelo?

“No, para nada, la atención que están dando es mínima porque los grupos son tan grandes que definitivamente no pueden, y más en el área en el que nosotros somos, que es en la de sordos, la lengua de señas no la maneja la gran mayoría de los maestros, mucho menos los maestros regulares; son muy pocos los que tienen el interés de aprenderla y muy pocos el de dominarla”.

Morales destacó que aparte de este centro escolar instalado en esta ciudad capital, sólo existe uno más –“aunque más enfocado a la oralidad”-, además de los Centros de Atención que tienen “toda una población distinta, incluyen a los sordos, pero el sordo aprende de manetas distintas, es funcional y aprende más con ayudas visuales, aparte de tecnológicas”.

Con 25 años de existencia, la Escuela Benito Juárez atiende actualmente 39 alumnos que reciben desde intervención temprana, educación primaria y secundaria, éste último nivel impartiéndose desde hace dos años.

Entrevistada en el local que representó a la Escuela en el Primer Encuentro Nacional de Innovación Tecnológica para la Discapacidad, Morales señaló que la importancia de participar en estos eventos es que se conozca el lenguaje de señas y con ello lograr una “inclusión real”.

A partir de no disponer de un lenguaje para de manera directa transmitir un mensaje, como es el caso de los sordos, se crea la primera barrera de exclusión social, señala la profesionista, “y tal vez la única, porque la lengua de señas se puede utilizar ampliamente”.

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