Oposición en Venezuela se fractura: La propuesta de Guaidó de crear grupos paralelos en la policía y ejército “es incitar una guerra civil”

El jefe opositor del partido conservador Voluntad Popular, Juan Guaidó, ha sido catapultado por los medios hegemónicos internacionales en vinculación con los intereses del capitalismo transnacional y la oligarquía venezolana debido a que es “el títere” que necesitan para lograr sus intereses en el país caribeño. No obstante, existe otra oposición venezolana que se niega a la injerencia extranjera en asuntos locales y toda posibilidad de intervención militar estadounidense.

Tal es el caso de Enrique Ochoa Antich, quien en entrevista para RT explicó que el sector antichavista está “hegemonizado” por un “extremismo” (Guaidó), que ha desplazado a una franja de la “oposición democrática”.

El también dirigente de la Concertación para el Cambio (una coalición de partidos opositores) considera que “el responsable principal de este abismo en que estamos es Maduro, pero tengo que rechazar la opción de sacarlo por la vía de una intervención militar, no solo por lo que eso puede representar en términos de vidas humanas y de destrucción del país, sino por la indignidad que significa para los venezolanos que nosotros no hayamos podido resolver nuestros propios problemas políticos.”

Tampoco cree en la factibilidad de la estrategia planteada por Guaidó y titulada “Operación Libertad” ya que si bien “eso es aceptable si la convocatoria pretende organizar a la población en protestas de forma pacífica.” El dirigente opositor rechaza rotundamente que “haber hablado [Guaidó] de grupos dentro de las fuerzas policiales y militares para enfrentarlos a los colectivos del chavismo. Eso es incitar una guerra civil.”

“Pretender organizar grupos de la oposición dentro de las fuerzas policiales y militares significa propiciar un enfrentamiento”, un caos donde solamente perdería Venezuela y el pueblo al que intentan representar por la ruta democrática.

Ochoa Antich se considera a si mismo en la “la oposición democrática”.

Y lo explica de la siguiente manera: “desde el año 2002 hasta el 2005, cuando en Venezuela hubo paros, golpe de Estado y la abstención de las parlamentarias, el sector del extremismo opositor logró imponer su hegemonía. Pero desde el 2006, le dimos un vuelco a la oposición y se logró entrar por el carril democrático: ganamos el referendo constitucional de 2007, ganamos gobernaciones, alcaldías, en el 2013 casi se le gana a Maduro con [Henrique] Capriles, y en el 2015 se obtuvieron dos tercios de la Asamblea Nacional.”

Por ello, para este dirigente opositor, “lo lógico era haber seguido esa ruta. Si no se lograba el revocatorio en el 2016, se tenía que participar en las municipales de 2017 y en las presidenciales de 2018.”

Finalmente, la verdadera preocupación para Antich es que “los sectores del extremismo opositor fueron creando la falsa idea de que nos hacían trampa, ese discurso abstencionista empezó a tener mayor audiencia y se reflejó en las presidenciales de 2018, y en las municipales de 2017. Por esa razón, en la actualidad, otra vez la oposición ha sido hegemonizada por los sectores extremistas como ocurrió en el 2002.”

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