La Soterraña / Cristóbal Arias logra unidad en Morena…pero en su contra

En Michoacán, el Comité Ejecutivo Nacional de Morena tiene el escenario más complicado para definir la candidatura al Gobierno del Estado, no sólo porque es el estado donde se registró el mayor número de aspirantes -11 mujeres y 17 hombres-, sino porque el proceso para  sanar las heridas de los que no resulten electos se antoja largo y tortuoso para la delegada del CEN que ya ha estado batallando con las disputas al interior del partido.

Es difícil construir acuerdos entre 28 aspirantes a la candidatura, pero entre ellos hay un solo consenso:  el rechazo unánime a que sea Cristóbal Arias el que represente a Morena en la contienda electoral, y la aversión parece tener argumentos sólidos, forjados incluso por el propio senador en su afán de cerrar su carrera política de más de 40 años como gobernador de Michoacán.

Hay una razón institucional de peso  -valoración obligada de partido-  para que Cristóbal Arias no sea candidato a gobernador: salir a las campañas electorales con un político marcado por sus antecedentes de violencia de género es ceder la mitad del terreno en la contienda, porque a Mario Delgado ya le ha quedado claro que el senador está en la mira de los colectivos feministas por haber amenazado a su esposa cuchillo en mano. Dicho de otra manera: al hacer campaña, el cachorro de Churumuco dejaría un rastro de sangre en un mar de tiburones.

Los morenistas en Michoacán tienen otras razones para oponerse a la candidatura de Arias Solís, pero la principal es que ha desdeñado rotundamente todo lo que tiene que ver con Morena -excepto usar la marca para dar cobijo a sus aspiraciones políticas-: se ha negado al diálogo con militantes y simpatizantes, además de no participar de ninguna forma en la vida del partido.

El senador podría tener sus razones para marcar una sana distancia respecto al partido en Michoacán, pero lo que no le pueden perdonar los fundadores de Morena, militantes y simpatizantes, es que ha preferido buscar acuerdos con priístas de viejo cuño y mala fama, como los Orihuela y el ex gobernador Fausto Vallejo Figueroa, a quien se le ha visto en plan de su coordinador de precampaña. Hay una certeza entre los morenistas: un eventual triunfo de Cristóbal Arias implicaría la reinstalación del viejo PRI en el poder.

La delegada del CEN en Michoacán, Gricelda Valencia, ha podido constatar que incluso entre grupos antagónicos al interior de Morena hay algo en común: la animadversión a Cristóbal Arias, y es en lo único en que coinciden, de tal manera que esa coincidencia podría ser el punto de partida para unificar al partido.

Fuera del ámbito de Morena también se esgrimen otras razones en contra del senador: el PT ha dicho que la postulación de Cristóbal Arias como candidato a gobernador cancelaría la posibilidad de ir en alianza con el partido guinda, y hay una clara confrontación con la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE)  que incluso lo ha acusado de estar detrás de agresiones a sus agremiados.

Ajeno a todos los factores en su contra, Cristóbal Arias asegura que sólo está a la espera de que Morena lo nombre formalmente candidato, y en su arrogancia hay un claro desdén al proceso institucional para definir la candidatura, lo que hace sospechar a los demás aspirantes que la cúpula morenista podría estar jugando con dados cargados a favor del ex perredista y ex priísta.

Si hay una valoración fría y objetiva de las razones que propios y extraños tienen para rechazar la candidatura de Cristóbal Arias, podríamos concluir que sería una irresponsabilidad del CEN de Morena si se decanta en favor del senador, porque implicaría jugar a perder la gubernatura y dejar a Michoacán en bandeja de plata para Silvano Aureoles.

Comentarios

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *