“Superman Hijo Rojo”, un héroe comunista

En el 2003, el dibujante Mark Millar se preguntó: ¿qué pasaría si Superman hubiera sido criado en la Unión Soviética?. Respondió su pregunta al crear el cómic del género político Superman: Hijo Rojo.

La historia generó revuelo al introducir al Hombre de Acero en el pleno auge de la URSS y el socialismo, con los obreros soviéticos liderados por Stalin.

Ahora, el cineasta Sam Liu traslada el cómic a la pantalla después de contar con una amplia trayectoria al dirigir películas como Batman: la broma asesina (2016).

¿DE QUÉ VA?:

Imagina que la nave de Superman, Kal-El, hubiera caído en la vieja Unión Soviética. Imagina después a un Superman adulto que, en vez de luchar por la verdad, la justicia y el estilo de vida americano, defendiera absolutamente lo contrario bajo el eslogan Stalin, comunismo y Pacto de Varsovia.

LO BUENO: LA POLÍTICA

Ya que la animación no es algo fuera de lo común en este tipo de adaptaciones, lo que más llama la atención de Superman: Hijo Rojo es su historia, en este caso de corte político.

Y es que es conocida la afirmación que dice que Superman es uno de los estandartes americanos de los Estados Unidos. Con esta cinta, tal idea es derrumbada hasta los suelos.

Sam Liu no desperdicia ninguna de las páginas de Millar y nos narra la Guerra Fría con Superman de por medio. Lo que se vuelve una delicia de historia para quiénes están empapados acerca del tema.

Si bien uno de los temores tanto de los estadounidense como los soviéticos era la bomba atómica, aquí ese temor está representado bajo la máscara del super hombre, Superman.

No por nada personajes históricos como Stalin o Kennedy forman parte de la trama, ya que el argumento meramente político que Millar quiso imprimir es la parte más aguda e interesante de la película.

De esa forma, nos encontramos ante una historia que tiene excelentes picos de acción auspiciados bajo el tema político, lo cual es la base de todo el largometraje.

LO MALO: SU CRÍTICA

Cualquier opinión es subjetiva. En este caso, la perspectiva de Mark Millar sobre el comunismo está, evidentemente, sesgada y se queda corta al momento de describir a la Unión Soviética.

Lo anterior se demuestra en la forma como la película avanza, ya que no tiene una dirección política como tal. No se sabe si es una crítica hacia el comunismo o hacia el consumismo americano.

Por ello, Superman: Hijo Rojo tambalea al momento de exhibir la intervención exterior de los Estados Unidos, pero también al señalar la política cruel de la Unión Soviética.

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