Presidencia de FIFA: Jeque árabe acusado de violar derechos humanos es ahora “fuerte” candidato

Ir21 / Foto: AFP

Al cierre mismo de las inscripciones de quienes postulan a presidir la máxima organización del fútbol mundial, el jeque de Bahrein, Salman bin Ibrahim al Jalifa, se sumó a la lista con el apoyo de países islámicos de alta incidencia económica y el rechazo de organizaciones de los derechos humanos.

El jeque es miembro de la familia real bahreiní, fue ministro de Juventud y Deportes de su país, y presidente de la Asociación Nacional de Fútbol, con proyección internacional ya que está al frente de la Confederación Asiática de Fútbol.

El jeque Salman ha presentado el domingo en Zurich, al cierre mismo de las inscripciones para la elección del próximo 26 de febrero, su candidatura a la presidencia de FIFA, para lo que cuenta con el respaldo del jeque de Kuwait Ahmad al Fahad al Sabah. El kuwaití es reconocido por su influencia en el mundo del Comité Olímpico y por las multimillonarias inversiones que está en condición de hacer a favor de los negocios vinculados al fútbol en particular.

Un candidato que “empaña” la imagen de FIFA

La organización de derechos humanos Human Rights Watch, alertó apenas horas después de conocerse la postulación, que la presencia del jeque de la familia Al Jalifa “que ha presidido una represión sangrienta”, podría alcanzar “la elección de un miembro de la familia real de Bahrein que tan solo empaña la imagen” de la FIFA, según un artículo publicado en The New York Times.

El jeque participó de la represión de la “primavera árabe” en su país, que investigó la conducta de 150 deportistas participantes en las manifestaciones: tres jugadores del seleccionado de fútbol, fueron detenidos, torturados y expulsados del equipo.

El 14 de febrero de 2011 comenzó la “primavera árabe” en Bahrein, conocida como “Revolución de la perla”, que reclamaba democracia y libertades civiles en el país. Las manifestaciones fueron reprimidas a balazos con un saldo de 60 muertos y miles de heridos y detenidos. Arabia Saudí apoyó la represión enviando tropas que colaboraron en la represión, para mantener a los jeques en el poder. Los líderes de la revuelta, Ibrahim Sharif, de la Sociedad de Acción Nacional Democrática, y Ali Salman, secretario general del histórico partido Al Wifaq, permanecen encarcelados.

 

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