La Soterraña | Sin feminismo no hay cuarta transformación

Resulta paradójico que Morena, de quién se espera mayor afinidad con la lucha feminista, se encuentre hoy contra la pared a causa de la violencia de género. Es comprensible que colectivos feministas no estén dispuestos a darle concesiones en sus demandas, porque es esta fuerza política de izquierda la única que puede trabajar con la agenda del feminismo, por ser el partido en el poder y por su naturaleza progresista. De la derecha conservadora no pueden esperar nada porque sigue atrincherada en su vetusto dogma.

El gobierno de la cuarta transformación ha tenido desavenencias con la lucha feminista por razones más genéricas; falta de entendimiento de la naturaleza del movimiento, y desatención institucional a demandas de colectivos; en cambio, la confrontación con Morena ha sido por razones que tienen nombre y apellido: Cristóbal Arias Solis y Porfirio Muñoz Ledo.

El senador Cristóbal Arias fue confrontado en Morelia por mujeres que le echaron en cara haber amagado a su esposa con un cuchillo, y a Muñoz Ledo lo acusaron en la sede nacional de Morena de ser un acosador sexual. Ambos deslegitimaron los reclamos de las mujeres y las calificaron como instrumento de golpeteo de sus adversarios políticos.

Sólo si hacemos a un lado el argumento ramplón de la manipulación política podremos darnos cuenta que los reclamos de las feministas a Morena son legítimos, tanto a la luz de los hechos como en el ámbito de lo simbólico.

Porfirio Muñoz Ledo aspira a ser dirigente nacional de Morena, y Cristóbal Arias Solis quiere ser gobernador de Michoacán. Ambos han sido elevados al pedestal de patriarcas de la izquierda mexicana, como suele hacerse con los políticos de la vieja guardía, formados en usos y costumbres de la política en los que la mujer era reducida a una participación marginal.

El arribo de Cristóbal y Porfirio a las máximas posiciones de poder público y partidista implica para las feministas la permanencia del patriarcado político, con todo lo que implica la alusión a un sistema de control patriarcal, por eso el rechazo a su posible encumbramiento ha sido furibundo entre los colectivos, y por si fuera poco, también entre sus propias compañeras de partido.

Por sus propias trayectorias políticas Porfirio Muñoz y Cristóbal Arias no representan la transformación que Morena pregona, y debido a sus antecedentes de violencia contra la mujer, están lejos de ser los perfiles que el partido necesita para conciliar con la causa feminista.

La lucha feminista es el principal tema en la agenda política y social de México, de tal manera que la cuarta transformación no podrá ser real sin reivindicaciones feministas y de género. Dicho de manera más sencilla: las demandas de las mujeres son un imperativo que Morena no puede darse el lujo de ignorar.

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