La Soterraña / Morena, de la paridad al agandalle de género

Morena es el único partido que contempla en sus estatutos la paridad de género en la representación política, desde la conformación de sus órganos directivos hasta la postulación de candidaturas a cargos de elección popular. Querer obtener concesiones más allá, en nombre de un distorsionado feminismo, pone en riesgo el justo equilibrio que ha logrado la fuerza política de Andrés Manuel López Obrador en sus documentos básicos.

La semana pasada se llevó a cabo la inscripción de aspirantes a candidatos de Morena a gobernador en las 15 entidades donde se renovarán gubernaturas el próximo año; con 17 hombres y 11 mujeres, Michoacán es el estado con mayor número de registrados; es decir, se registró quien quiso y quien pudo.

En la encuesta decisiva para determinar al candidato de Morena aparecerá únicamente el nombre de 3 mujeres y 3 hombres, y así será en todos los estados. Por acuerdo del INE, los partidos políticos deberán postular en total 8 candidatos y 7 candidatas para garantizar equidad en la participación política de la mujer en el más alto nivel.

Para el caso de Morena, cumplir con esa cuota de género no será mayor problema, ya que tiene un número suficiente de candidatas que pudiéramos calificar como naturales por ser los perfiles mejor posicionados; sin embargo, no es el caso de Michoacán, dónde el alcalde Raúl Morón y el senador Cristóbal Arias son, en definitiva, los políticos con mayor posibilidad de obtener la candidatura, aunque todavía está por verse si el CEN Morenista aplica al legislador el acuerdo del INE y de su propio Consejo Nacional, referente a no postular candidatos con antecedentes de violencia de género.

Sabiéndose en desventaja, las 11 mujeres registradas en el proceso para definir la candidatura al gobierno del estado convocaron a conferencia de prensa para vender la falsa idea de unidad (ninguna está dispuesta a declinar en favor de otra), y exigir a la dirigencia nacional de Morena que aplique la cuota de género en Michoacán.

De las 11 mujeres que se registraron podríamos destacar solo a dos con posibilidades reales de ir a la encuesta definitiva: Itzé Camacho, que como alcaldesa de Lázaro Cárdenas ha hecho méritos propios, y Selene Vázquez, que el último año se ha dedicado a promover su imagen con fuertes inversiones en medios, encuestas y anuncios espectaculares, pero no ha realizado ningún trabajo en favor de la cuarta transformación.

El resto de aspirantes son sólo comparsa en el procedimiento interno, ya que su participación política fluctúa entre lo intrascendente y lo invisible. En esta valoración no hay ningún tipo de discriminación de género, es simple aritmética de resultados.

Por supuesto que también hay suspirantes hombres que poco tienen que hacer en la contienda interna, pero no se les ve esgrimir razones de género para evitar que su mediocre desempeño sea un obstáculo a sus aspiraciones políticas.

Pretender que por el simple hecho de ser mujer se puede pasar sobre los derechos del sexo opuesto atenta contra la equidad y para el caso que nos ocupa implicaría una práctica de violencia de género a la inversa.

El posicionamiento de las aspirantes a la candidatura de Morena está lejos de ser una demanda legítima, ya que en la encuesta final habrá el mismo número de mujeres que de hombres. Se entiende mejor como un acto desesperado por obtener una ventaja que su propio trabajo o trayectoria no les ha dado.

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