En México 3.8 adolescentes son asesinados diariamente

Patricia Monreal / @Michoacan3_0

Diariamente en nuestro país, en promedio son asesinados 3.8 adolescentes de entre 15 a 19 años, lo que representa que del total de asesinatos que se registran en México, el ocho por ciento corresponde a jóvenes en ese rango de edad.

Lo anterior se evidencia con la información contenida en el Informe Especial “Adolescentes: Vulnerabilidad y Violencia” dado a conocer este miércoles por el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH).

La situación es grave, entre el 2001 y el 2006 el promedio anual de jóvenes de entre 15 y 19 años asesinados era de 871, es decir 2.3 casos al día; entre 2007 y 2012 la cifra se disparó a mil 743 adolescentes muertos al año en promedio, es decir, 4.7 al día; mientras que entre 2013 y 2015 pasó a mil 407 casos al año, es decir, en promedio 3.8 asesinatos diarios.

En el Informe de la CNDH se alude a datos de diversas fuentes, uno el informe “Save the Children: Las y los adolescentes que México ha olvidado”, en el que se precisa que durante el periodo 2013–2015, los adolescentes víctimas de homicidio fueron 84 por ciento hombres y 16 por ciento mujeres.

Refiere también a las estadísticas de mortalidad del INEGI, que muestran que, entre 2004 y 2013, fueron asesinados un total de diez mil 876 niños, niñas y adolescentes. La mitad de ellos eran hombres de entre 15 y 17 años y otro diez por ciento eran mujeres de la misma edad.

“En efecto, mientras que la tasa de homicidios en la población de 0 a 17 años pasó de 1.9 a 3.1 por 100 mil habitantes en dicho periodo, la de los hombres de 15 a 17 años pasó de 9.9 a 26.5 por cada 100 mil habitantes, razón por la cual la Organización Mundial de la Salud califica a este incremento como una epidemia”.

A los jóvenes adolescentes mexicanos los matan fundamentalmente las armas de fuego, ya que siete de cada diez asesinados entre 15 y 17 años son por arma de fuego, “lo cual deja en claro la presencia preocupante de una gran cantidad de armas pequeñas y ligeras en el país.

“Por su parte, las muertes de las mujeres adolescentes no se relacionan sólo con la actividad de grupos de narcotraficantes, sino también con otros delitos como la violencia de género y la trata de personas”.

Cabe apuntar que el informe analiza las condiciones de vulnerabilidad que enfrenta una porción significativa de la población adolescente en nuestro país. Para abordar este tema se eligió a un pequeño sector de esa población, que es el de los adolescentes que se encuentran privados de su libertad por haber cometido infracciones graves, ocupándose en especial de aquellos que enfrentan condiciones adicionales de vulnerabilidad, como son las mujeres y los indígena.

Los datos expuestos sobre las condiciones de vulnerabilidad que precedieron a la comisión de delito en los adolescentes relativos a la familia revelan que el 68 por cinto antes de ser privados de su libertad consumían alcohol y diversas drogas; del 62 por ciento sus padres estaban separados; en el 60 por ciento de los casos uno o varios familiares habían estado en prisión; las personas con las que vivían el 57 por ciento consumían alcohol frecuentemente; el 43 por ciento se había salido de su casa total o definitivamente.

Asimismo, el 40 por ciento sufrió maltratos físicos frecuentemente; el 39 por ciento sufría malos tratos y no tenía quien lo defendiera; el 30 por ciento padecieron negligencia o descuido por parte de sus padres.

Además el 89 por ciento de los adolescentes habían trabajado antes de ser privados de su libertad, siempre en condiciones precarias y con bajos salarios (habían trabajado como: jornaleros o vendedores de frutas, tacos, pizzas, flores, o bien, repartidores, cargadores, cerillos o ayudantes de albañil, mecánico, herrero, pintor, etcétera).

El 34 por ciento de los adolescentes fueron acusados por homicidio, el 24 por ciento de robo con violencia, el 13 por ciento por secuestro, el 35 por ciento había sido detenido en una o varias ocasiones, el 16 por ciento dijo ser inocente del delito por el que se le acusaba.

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