Calderón llegó a Twitter en 2010 y nunca se pronunció por matanza de niños y jóvenes

El 19 de marzo de 2010, Jorge Antonio Mercado Alonso y Javier Francisco Arredondo Verdugo, estudiantes el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, en la capital de Nuevo León, fueron asesinados por elementos del Ejército y luego criminalizados por el Gobierno federal, que promovió la versión de que eran miembros del crimen organizado. El señalamiento provino desde el escaño más elevado, ya que fue el ex Presidente Felipe Calderón Hinojosa, quien solía llamar a las víctimas de su estrategia se seguridad “daños colaterales”, el que se refirió a ellos como “sicarios”.

A pesar de las contradicciones y de las pruebas que indicaban que Jorge y Javier eran alumnos destacados, su asesinato y criminalización fue parte de una práctica recurrente del Gobierno mexicano, en el que a menudo las víctimas fueron implicadas de manera premeditada con grupos delictivos.

El pasado 19 de marzo, la titular de la Secretaría de Gobernación (Segob), Olga Sánchez Cordero, ofreció disculpas por este caso en particular. Sus palabras reavivaron el reclamo del pueblo mexicano por la violenta guerra contra el narcotráfico que ha dejado ya cientos de miles de víctimas –entre ejecutados, desaparecidos y personas con heridas irreversibles–. Horas después de que Sánchez Cordero pronunció su discurso, el encono en contra de la fallida estrategia revivió en las expresiones de usuarios de Twitter con los hashtags #TodosSomosJorgeyJavier y #eranalumnosnosicarios.

Estas etiquetas fueron un desahogo para aquellos que lucharon por exigir que los nombres de los estudiante se limpiaran. De acuerdo con Tweet Binder, herramienta de análisis de Twitter, el principal actor aludido con estas etiquetas fue Felipe Calderón. En esta última protesta dirigida al ex mandatario hay elementos que surgen de la memoria colectiva y en la que destaca el aumento de la violencia en su sexenio, su actitud indolente ante las víctimas y la constante criminalización a ellas.

En un análisis de los tuits que realizó el ex Jefe del Ejecutivo federal durante 2010 y 2012 destacó su interés por referirse a los “criminales”, término que adquirió tal protagonismo en su cuenta que se identificó entre los primeros 10 que más empleó en sus últimos dos años de mandato.

TWITTER REFLEJA EL DESGASTE

Detrás de los casos de Javier y Jorge hay una larga lista de homicidios de niños y jóvenes que fueron invisibilizados y criminalizados por el Estado mexicano. En esta dinámica, una de las constantes fue la actitud indiferente y silenciosa del ex Primer Mandatario.

Entre 2010 y 2012 privó la determinación del entonces Presidente por llevar a cabo hasta el último día de su mandato la confrontación del fuego con el fuego, como única alternativa para combatir al crimen, así como la reiteración de que las víctimas de esta estrategia de seguridad pertenecían al crimen organizado.

“La lucha vs criminales es por la seguridad de los ciudadanos, no es un capricho del gobierno. Y es responsabilidad de todos los gobernantes”, escribió el ex panista el 29 de agosto de 2010 desde su cuenta de Twitter.

Su actitud indolente se convirtió en un tema central en la discusión y en donde las emergentes redes sociales fueron el principal foro de campañas como #NoMásSangre, protesta que funcionó como una contranarrativa al discurso presidencial y un catalizador del hartazgo.

En mayo de 2010, Felipe Calderón aperturó su cuenta oficial de Twitter, la misma que mantiene activa hasta ahora y en la que a menudo obviaba la culpabilidad de las personas detenidas por supuestos hechos delictivos. Su cuenta comenzó a funcionar en medio de la escalada de la violencia. A través de ella informó sobre la detención de capos y de otros presuntos integrantes de cárteles, de ellos no tenía duda de su culpabilidad.

“La Marina capturó a 7 adultos y dos menores (14 y 17) que participaron en el asesinato de migrantes. Algunas evidencias los incriminan”, escribió el 8 de septiembre del 2010”, escribió el 8 de septiembre.

MASACRES Y LUEGO SILENCIO

Entre enero y octubre de 2010, las masacres en las que niños y jóvenes perdieron la vida se multiplicaron por todo el país. La crisis inició el 31 de enero en Villas de Salvárcar, en Ciudad Juárez, Chihuahua,un fraccionamiento en el que 18 estudiantes –algunos menores de edad– fueron ejecutados a sangre fría por un comando armado; a ellos Calderón Hinojosa se refirió como “pandilleros”.

En marzo de ese año le llamó “sicarios” a Javier y Jorge, estudiantes del Tec de Monterrey, y en abril de ese mismo año estalló otra crisis más en Ciudad Mier, Tamaulipas, una localidad perteneciente a la llamada “frontera chica”, donde la violencia se recrudeció de manera dramática.

Ciudad Mier había sido declarada Pueblo Mágico en 2007, pero a raíz de la violencia desatada por la lucha de cárteles se convirtió en un pueblo fantasma.

En medio del éxodo de Ciudad Mier, los niños Martín y Bryan Almanza, con 9 y 5 años de edad respectivamente, fueron asesinados; sus familiares aseguraron que quienes dispararon vestían como militares. Un informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) confirmó más tarde que las balas habían sido disparadas por miembros del Ejército. La versión del Estado fue que los niños fallecieron en el fuego cruzado entre elementos castrenses y sicarios.

En este contexto, Felipe Calderón pocas veces dirigió condolencias a las víctimas de su estrategia de seguridad pero destacaba temas de seguridad como detenciones y operativos, en ocasiones se refería a los criminales con actitud desafiante.

“Repudiables y cobardes los actos cometidos en Reynosa. Los criminales no tienen el valor de dar la cara”, escribió el 28 de agosto del 2010.

Entre discusiones con otros tuiteros, agradecimientos a diferentes actores y la justificación de la violencia, Calderón atravesó en octubre de 2010 una de las peores crisis de su sexenio. De manera consecutiva –entre el 22 y 29 de aquel mes– se desataron varias masacres y en todas ellas las víctimas fueron menores de edad.

El 22 de octubre, un grupo de sicarios ingresó a una vivienda de la colonia Horizontes del Sur, en Ciudad Juárez, en la que se celebraba una fiesta y ejecutó a 14 adolescentes, entre ellos una niña de 7 años.

Dos días después, la masacre se repitió en Tijuana; en esa ciudad, 13 jóvenes recluidos en un centro de rehabilitación fueron ejecutados por un comando armado; el 28 de octubre, otros 15 jóvenes fueron ejecutados al interior de un autolavado en Nayarit.

En menos de una semana casi una centena de jóvenes y niños fueron ejecutados de manera intencional, a sangre fría, en varias ciudades del país. En Twitter, Calderón sólo se expresó sobre la primera matanza, del resto no hay datos que comprueben un posicionamiento de su parte a través de esta red social.

“Con tristeza y profunda indignación el gobierno federal manifiesta su más enérgico repudio al asesinato de varios jóvenes en Cd. Juárez”, expresó acerca de la masacre del 22 de octubre.

De acuerdo con un informe publicado por el Programa de Políticas de drogas del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), durante el sexenio de Felipe Calderón fueron 68 las masacres con más de 10 personas ejecutadas.

POR SIN EMBARGO 

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