Acuerdos de civilidad: besos de Judas entre partidos políticos

La historia electoral contemporánea en México y estados como Michoacán ejemplifica cómo los acuerdos de civilidad signados por partidos y autoridades electorales y gubernamentales son “besos de Judas” entre los actores políticos, ya que en los hechos no disminuyen ni la guerra sucia, las descalificaciones y el número de recursos que se promueven en tribunales por hechos violatorios de la norma.

El martes siete de los nueve partidos políticos que participan en la contienda electoral en Michoacán firmaron el Acuerdo de Civilidad Política para la Elección Concurrente en el Estado, sin que el ánimo de colaboración manifestado se viera previamente reflejado en el número de recursos promovidos ante las autoridades electorales.

Es el Procedimiento Especial Sancionador (PES) el que directamente se vincula con acciones que infringen la ley relacionadas con aquello que en el proceder de los partidos atenta contra la civilidad y el desarrollo adecuado de la elección.

En lo que va de este proceso electoral, ya son cinco los procedimientos especiales sancionadores promovidos por los partidos políticos; en la contienda local de 2014-2015 fueron 135 PES presentados según datos proporcionados por el Tribunal Electoral del Estado.

Pero el de Michoacán no es el primer pacto que se firma durante éste proceso comicial. El pasado 8 de enero en la Ciudad de México se firmaría uno similar.

La desconfianza es la esencia que tiñe de fondo los procesos electorales en nuestro país y en estados como Michoacán, no hay contienda en la que el elector que participa no tenga claro que más de uno de los contendientes busca alevosa y mañosamente llevar agua a su molino.

Ese escepticismo ciudadano sobre la pulcritud de los procesos comiciales ha traído en la historia contemporánea la realización de pactos electorales que a la larga evidencian poca efectividad.

De entrada en cada elección siempre hay quien se pronuncia a favor de un pacto en que autoridades se comprometan a sacar las manos del proceso, o bien para realizar la contienda en un clima civilizado. La mayoría firman los pactos y al final siempre hay desacuerdo acerca de si éstos se cumplen o no.

En Michoacán diversos son los pactos suscritos, uno de ellos por ejemplo durante la contienda intermedia de 1998, cuando los partidos entonces de oposición –fundamentalmente el PRD- presionaron para concretar un acuerdo para una contienda equitativa.

El 8 de mayo de ese año los dirigentes del PAN, PRI, PRD; PT y PVEM, José González Morfín, Fernando Orihuela Carmona, Desiderio Camacho Garibo, Luis Patiño Pozas y María de los Ángeles Robert Castillo respectivamente, signaron el “Acuerdo Político para el Fortalecimiento de la Democracia en Michoacán”.

Ese año el PRI ganó carro completo en el Congreso local, es decir en todos los distritos, mientras sus oponentes acusaban una elección de estado.

Durante las elecciones federales de 2003 también hubo acuerdo de civilidad. El 15 de abril el vocal ejecutivo del IFE en la entidad, Carlos González Martínez, junto con Jesús Reyna García dirigente del PRI, Uriel López Paredes del PRD y Benigno Quezada Naranjo del PAN, signarían el Pacto de Civilidad Rumbo a las Elecciones del 6 de Julio.

En el ámbito nacional los pactos también han sido motivo de noticia, por ejemplo, en las presidenciales de 2006 la Conferencia Nacional de Gobernadores firmó un acuerdo para abstenerse de realizar dentro de los 40 días naturales y durante la jornada electoral cualquier tipo de campaña publicitaria de obra pública.

Dicho acuerdo estaba condicionado a que el entonces presidente Vicente Fox también asumiera el compromiso de cumplir lo pactado.

En las elecciones locales de 2007 para renovar la gubernatura, los cuatro contendientes –Leonel Godoy (PRD), Salvador López (PAN), Jesús Reyna (PRI) y Alejandro Méndez (PVEM)- firmaron por separado, un documento en el que se comprometían a garantizar la gobernabilidad en la entidad durante y después de la contienda.

El acuerdo denominado “Por el bienestar de Michoacán” fue promovido entonces por el Consejo Michoacano de Hombres de Negocios y de entrada mostró algunas dificultades, ya que el entonces candidato del PRI, Jesús Reyna se mostraba renuente a signarlo.

En ese 2007 hubo otro pacto más, el firmado por el gobierno estatal y las delegaciones de las secretarías federales; el compromiso fue no inmiscuirse en el proceso, transparentar las acciones que se emprendieran y evitar el uso de recursos públicos en las campañas.

Luego vinieron las elecciones de 2009 y con ellas el último acuerdo que se había firmado en Michoacán hasta el de ésta semana.

El 26 de enero de 2009 las diferentes fuerzas que integraban la Mesa de Diálogo y Concertación Política junto con el entonces secretario de gobierno, Fidel Calderón Torreblanca firmarían el pacto denominado Compromiso por Michoacán.

En las elecciones subsecuentes, en Michoacán los partidos se abstendrían de promover cualquier pacto por considerarlos poco efectivos, y bajo el argumento de que la Ley es el mecanismo real para garantizar una contienda comicial civilizada y en cumplimiento a la norma.

Finalmente en este 2018 se decidió en una semana revivir los pactos electorales, esto luego que los mítines de Antonio García Conejo –hermano del gobernador- que es precandidato del PRD al Senado de la República, fuera boicoteados por profesores a quienes la dirigencia estatal perredista y el gobierno del estado han señalado de pertenecer o simpatizar con Morena, situación de la que dicho partido se ha deslindado.

Comentarios

comentarios